La discapacidad es tuya, escuela excluyente

La discapacidad es tuya, escuela excluyente

Jul 2, 2015

Una escuela excluyente no es la escuela

Por no querer ver. A veces por no saber ver, más frecuentemente por no querer, ni saber, ni ver, ni hacer. La escuela o es para todos o no es. Espacio que implica una potente significación de lo socialmente válido. Uno de los lugares donde adquiere más potencia la construcción del yo y, consiguientemente, del otro y sus significaciones respecto al uno mismo que crece en constante acción-reflexión con el otro: en su hacer transformador sobre el mundo y en el reconocimiento de su sí mismo en los contrastes con los distintos otros. Otras cualidades que en coordinación con las de uno adquieren sentido y construyen identidades, del yo y de los otros. Una escuela excluyente no es para todos, no es la escuela .

La escuela excluyente  selecciona significativamente las cualidades que considera valiosas para su sesgada, en ese caso, construcción de lo socialmente válido. Identidades así amputadas en su desarrollo, por no encontrar la oportunidad de reconocerse-construirse a sí mismas en su plenitud, o no estoy o hay otros que no están.

La escuela así no es lo que tendría que ser: un espacio donde crecer toda la infancia a través del desarrollo integral de todos los potenciales en ella implicados. Toda. Si no es toda, no solo faltan individuos con tales y cuales cualidades, sino que se introduce la ausencia, la ausencia de eso que se sabe que no está allí. Y esa ausencia no es una nada, esa ausencia es una marca que se extiende entre todos los sí presentes, constreñidos así también por los mecanismos de exclusión que el sistema despliega.

Ausencias en diferentes niveles, ya sea por sus tiempos y lugares de este fozoso “ausentarse”, ya sea por las causas aducidas para hacerla efectiva. Desde quienes frecuentemente pueblan los pasillos o las increíblemente llamadas “aulas de convivencia” de los centros escolares mientras, dentro de las aulas, se desarrollan las clases; hasta otros considerados no aptos para la institución educativa estándar y son desescolarizados en lugares  centrados para tratar eso que los hace, a los ojos de la administración educativa, no aptos para una escuela excluyente.

escuela excluyenteSe llega frecuentemente a esos centros tras un recorrido lleno de distintos partes, expedientes, intervenciones de la inspección o de especialistas técnicos de la administración de la que se trate hasta que, por imperativo “diagnosticante” calmante de conciencias, a la persona en cuestión se le completa su ausencia. Muchos por motivos de comportamientos psicosociopatológicos que en la mayoría de los casos no se producirían en contextos escolares acordes con las necesidades de desarrollo-aprendizaje de la infancia de nuestra especie, otros por motivos más, digamos, relacionados con aspectos medicamente asumibles: la llamada discapacidad.

Discapacidad, palabra que esconde cierta mala conciencia, construcción de un currículo oculto que hace que, ya desde los primeros años de existencia, se propicie su interiorización. Esa ausencia que la sociedad bienpensante no puede moralmente admitir. Confección, entonces, de diagnósticos más centrados en la construcción de un porqué justificante de la exclusión que en la búsqueda activa de los potenciales de desarrollo donde se albergan lo que hace a las personas personas capaces, que no discapaces. Más centrados, los diagnósticos, en un significar lo negativo o patológico (y esto es para todos, caso de las “evaluaciones” a estudiantes -nunca a las metodologías- más atentas a señalar lo que no se sabe que a identificar intereses, talentos y producciones valiosas y hacerlos motor de desarrollo-aprendizaje) que en los intereses, capacidades y aspectos saludables que, en su despliegue con sentido, cierren las vías de expansión de comportamientos psicosociopatológicos. Diagnósticos realizados en contextos escolares no apropiados ni para los unos ni para los otros. Muchas experiencias educativas muestran como  comportamientos en principio psicosociopatológicos se transforman solo con un cambio en los contextos escolares: espacios, tiempos, agrupamientos, tipos de actividades.

Discapacitado (RAE) 1. adj. Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas.

Capaces de concentrarse de un golpe en mil aspectos simultáneos de la realidad, o sentir dentro de sí los sonidos musicales como si fueran sublimes expresiones de movimientos multidimensionales. De ver súbitamente dibujadas en un trazo instantáneo todas las relaciones implicadas en configuraciones de múltiples elementos. Y consiguientemente, necesidad de intervenir constantemente en ese voluptuoso entorno. Supercapacidad de concentración convertida perversamente en déficit de concentración-atención, por no encajar tal cualidad dentro de los cánones de procesamiento de la información dominantes: secuencial y conductísticamente condicionada su expresión.

Capaces de recorrer milímetro a milímetro texturas que se sienten con una intensidad extraordinaria, o movimientos que recorren expresivamente el espacio circundante con una intensidad y sentimiento que más de uno hemos visto en muchas personas llamadas Down, que, en muchas ocasiones, desarrollan también destrezas intelectuales y artísticas extraordinarias, tanto en su enfoque y alcance como en la desarrollada sensibilidad con que suelen producirse. Supercapacidades así convertidas en discapacidad por la mirada de un sistema que necesita homogeneizar para existir.

Capaces de sentir una pequeña fracción de tiempo como si en ella estuviera presente una eternidad, llena de sensaciones, colores y movimientos superpuestos multidimensionalmente de tal manera que, en muchas ocasiones, la combinación de configuraciones neurológicas y socioculturales hace que se vean rebasadas en su gestión. Rebasamiento que tantas veces dificulta la expresión y relación con el otro, o la acción sobre el mundo, o … Supercapacidad que, adecuadamente gestionada, conduce a momentos comunicativos que se producen en una plenitud tal, que es la expresión del ser mismo lo que en el acto comunicativo se transmite. Así también sorprendentes expresiones artísticas. Supercapacidad comunicativa convertida en discapacidad como rasgo de un autismo que así, si se define en su aspecto patológico (no se comunican), se colabora en la construcción de metodologías encaminadas a su desarrollo secuencialmente roturado, per-virtiendo su potencial comunicativo en unos moldes que corresponden a otro tipo de sensibilidades.

Supercapacidades de este modo convertidas en discapacidades para que un sistema que necesita homogeneizar para controlar, pueda así separar esas personas para él distorsionadoras.

Sirvan estos aleatorios bosquejos para ilustrar lo que aquí se pretende transmitir. Se podría continuar con ellos tanto tiempo como se quisiera, y con todas y cada una de las que el sistema en labor preventiva-conservadora de sus estructuras alienantes llama discapacidades, pero parecen suficientes para la finalidad que su relación busca, aunque se encuentren inexactitudes en ellos o se consideren otras formas de interpretarlos.

No significa esto que no se adviertan, en ciertas ocasiones implicados aspectos no deseables (como, por cierto, en todo ser humano), cuya superación pueda ser necesaria para un saludable desarrollo de la persona de que se trate, pero precisamente se encuentra ahí la clave, de la persona de que se trate, no de la persona que se quiere que encaje en una escuela excluyente y uniformizadora que, como se describe en otras entradas de este blog, estruja el pensamiento y tapona creatividad y talento.

Mejor será significar lo positivo y saludable, interpretar las distintas sensibilidades y expresiones con las que cada ser humano se expresa en su ser en el mundo y enfocar así sus verdaderas intenciones de acción y expresión, evitando  su ocultamiento por ese signigicar lo negativo y patológico en unas estructuras escolares encorsetadoras, que tantas veces acaba produciendo comportamientos negativos cuya procedencia, más que a las personas a las que con tanta presteza se señala, pertenece a una escuela excluyente, incapaz de ser para todos.

La escuela así no es, la ausencia marcada no propicia adecuadamente la construcción plena de las identidades de las personas que, con el troquelado que el currículo oculto ejerce, sí transitan con mayor o menor éxito por ella. La uniformación y estandarización de las expresiones de los seres que debían de ser los protagonistas de sus producciones hace que las ausencias arriba bosquejadas dificulten la contrastación-reflexión con esos otros que, en un hacer coordinado entre seres heterogéneos, propiciaría no solo un reconocimiento más completo de uno mismo, sino también el florecimiento de cualidades quizá dormidas por no tener oportunidad de expresarlas-desarrollarlas al no encontrar ni modelos adecuados donde residan con más potencia, ni configuraciones espacio-temporales y de actividades que, la presencia de las ausencias mencionadas, a buen seguro implicaría construir.

Así, esas ausencias supuestamente justificadas por aducir que la atención a sus peculiaridades entorpecería el desarrollo de quienes sí son considerados aptos, no sólo dificultan el desarrollo-aprendizaje de los ausentes, sino también de los presentes, que se ven marginados tanto de conocer otras sensibilidades y formas de dialogar con el mundo como del crecimiento que supone la realización de los ajustes necesarios para coordinar sus acciones con las de otros con distintas formas de sentir espacios, tiempos y actos o de comunicarse.

Así la escuela en sus desarrollos predominantes, se muestra incapaz de ser, de ser para toda la infancia en su extensión y de ser para todas las posibles expresiones-manifestaciones potencialmente implicadas en su intensión en todos y cada uno de los que debieran ser protagonistas de su existencia.

Lo hasta aquí dicho pretende destilar ciertas generalidades que se pueden observar en los discurrires más frecuentes que la vida escolar ofrece actualmente. Su expresión un tanto técnica no significa, ni mucho menos, que lo expresado esté alejado de la realidad, al contrario, es la constatación  de muchos, muchos hechos concretos, además de su participación directa en ellos, con personas con nombre y apellidos la que conduce a decir todo esto.

Discapacidad de una escuela que, al modo clásico de cierto feo comportamiento humano, señala en lo otro la marca patológica en ella misma incrustada. Una escuela cuyas estructuras dificultan el desarrollo pleno tanto de los presentes en ella, como de los ausentes presentes en lugares definidos como más propicios para ellos. Difícil entender tal si se considera que la escuela es el lugar de socialización más poderoso de una infancia que,  bajo la influencia de un potente currículo oculto que la marca en este escrito identificada propicia, construirá en su crecimiento el tejido relacional constitutivo de sociedad.

Se impone así la transformación de las instituciones educativas desde de los ejes básicos que las constituyen para hacer posible la presencia de todos los miembros de la infancia y de todas las posibilidades de desarrollo de cada miembro. Se impone pues, superar la discapacidad que la escuela presenta y convertirla en una escuela capaz de ser para toda la infancia, una escuela, en definitiva, capaz de ser.

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12 comentarios

  1. En mi pueblo hay una así!!!
    Una escuela excluyente….concertada y excluyente.
    Con profesionales (elegidos a dedo) q no saben qué hacer con algunos alumnos discapacitados y los excluyen de “su centro”.

  2. Por desgracia hay tantas así… … y con escolares que muchas veces no es tan difícil incluir, bastaría en la mayoría de las ocasiones con transformaciones estructurales que por otra parte son necesarias para todos. Gracias Ángels por tu comentario.

  3. Está dentro de una realidad. El Perú rumbo a un cambio ruta de aprendizaje enseñanza vivencial,sensorial, con recursos dentro del contexto .Inclusión “todos aprende “no a la escuela tradicional exclusiva son discapacitados que descapacitan a los niños a no ser niños investigadores y creativos.con ruta de aprendizaje “Todos aprende” Inclusión para todos.

  4. FRANCISCO JALOPEZVIER SANTACRUZ /

    Hola a todos y todas.

    En mi país Colombia, por no decir concretamente el departamento del Cauca las instituciones educativas (primaria, secundaria) públicas como privadas no han avanzado en lo que es verdaderamente INCLUSIÓN EDUCATIVA.  Histórica y culturalmente  pensamos y actuamos bajo la concepción de un modelo de educación exclusivo que no nos deja avanzar donde montamos una serie de pretextos para no evolucionar en aspectos de DIVERSIDAD en el aula. el profesor, docente, educador, maestro, como quiera que se llame debe entender lo diferente e interesantes que son sus estudiantes en la forma y ritmo de aprendizaje.

    • Muchas gracias Francisco por tu información sobre lo que ocurre en Colombia, parece que es un problema bastante extendido por el mundo. Saludos muy cordiales.

  5. Mónica Beatríz Martínez Cimolino /

    Lamentablemente una de las causas principales que hacen a la exclusión no deepende de la o las escuelas, va mucho más allá, depende de los Sistemas Educativos, desde donde parte la primera contrariedad que es asignar una nota a la capacidad de los alumnos; en el caaso de la República Argentina el 6 es significado de no alcanzar los resultados esperados, tener dificultades para…pretendemos dejar de evaluar en forma normativa pero seguimos midiendo y homogenizando a los alumnos encerrados en una ecuación matemática olvidando que cada ser único e irrepetible con un universo de capacidades que lo distingue.  Nos falta mucho camino por andar en evaluación para poder ser una Escuela igualadora no para que todos sean iguales sino para respetar singularidades y dar a cada uno lo que necesita desarrollando así potenciales y creatividad.

    • Gracias Mónica por tus valiosas opiniones, que están completamente de acuerdo con lo en este post se expone. Un saludo muy cordial.

  6. enri /

    Enhorabuena por el artículo.  Como discapacitado físico he vivido experiencias parecidas durante mi etapa escolar en Valencia,  y, resulta muy frustrante ver como minusvaloran constantemente habilidades innatas en el aula, o, incluso te apartan cuando con tus limitadas capacidades demuestras estar por encima de la generalidad del grupo, supongo por romper sus esquemas preconcebidos en los que con tus limitaciones nunca deberías elevarte por encima de los válidos.

    • Muchas gracias Enri, y enhorabuena a ti por haber resistido. El artículo por el que tan amablemente me das la enhorabuena se pudo escribir gracias a los bastantes capacitados de formas distintas a las habituales con los que tuve la suerte de trabajar y formarme como profe, en O Pelouro ((Decreto 191/1988, declara o centro neuropsicopedagóxico “O Pelouro” como centro singular experimental de innovación psicopedagóxica e integración). Puedes ver su web, si vas a la columna derecha de la página donde está este artículo, a “Sitios de interés”, y clickas sobre “o Pelouro”. Aunque la web de este centro está poco desarrollada y en ella no se ve la verdadera riqueza de esta escuela referente en Europa y América, son muy ilustrativos los videos a los que desde ella se puede acceder y en los que se ven distintos momentos de la vida de este centro. Gracias una vez más por tu comentario y un saludo muy cordial.

  7. Hola Manolo, siempre veo alguna luz en eso que tu dices, un fuerte abrazo …

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