Procedimientos y contenidos

Procedimientos y contenidos

Abr 12, 2013

Procedimientos y contenidos

Procedimientos y contenidos. Dos palabras. A veces aparecen libres de controversia encabezando, respectivamente,  listas de destrezas o saberes conceptuales que determinados niveles académicos  han de contener. Otras veces se utilizan para defender distintas posturas sobre la educación, en controversias frecuentemente ocupadas por determinados intereses socioeconómicos o partidistas.

Así, de vez en cuando, se confrontan estos dos términos como si lo significado por uno pudiera tener vida sin lo significado por lo otro. Ocasión para ello fue la divulgación de las estridentes respuestas dadas por los aspirantes a maestros en las últimas oposiciones que a tal fin fueron  convocadas en Madrid.

Y como estos aspirantes fueron educados bajo el gobierno de la LOGSE, los primeros recelos se dirigieron hacia la importancia que esa Ley Orgánica le confirió a los llamados “procedimientos”, en detrimento, a  juicio de estos críticos, de esos saberes objetivos que con el nombre de “contenidos conceptuales” se sitúan en  distintos epígrafes de programaciones, unidades didácticas y demás escritos curriculares.

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Como es fácil sospechar, tales recelos proceden principalmente de gentes defensoras de legislaciones educativas que pugnan por prevalecer frente a las de sus rivales políticos. Y aquí, como en tantos temas, palabras y discursos son ocupados por los intereses partito-lares de unos y otros.

De esta manera hay quienes, sin percatarse de que las indicaciones de  OCDE e informes PISA (que ellos mismos invocan), van por ese camino, ridiculizan eso de “aprender a aprender”, sosteniendo que lo que realmente importa son las cosas sustantivas que se saben.

En un momento en que la física misma no concibe la partícula (“cosa sustantiva”) sin SER al mismo tiempo onda electromagnética (“flujo, proceso”) según el tipo de interacciones en las que participe, da  hasta reparo tener que decir que los tales contenidos no pueden SER sin formar parte de los procesos que precisamente los contiene y los produce; ya sea a nivel mental-subjetivo o físico-objetivo. Es por eso que son contenidos.

Y también es engorroso tener que decir que los tales procedimientos en los que el “aprender a aprender” se desenvuelve, no pueden ser sin “algos” sobre lo que llevar a cabo su acción procedimental, que los contiene en su proceder. Es por eso que son procedimientos.

Testimonio alum 11

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Este discurso es consciente de la relatividad de estas distinciones al punto de vista que enfoca las realidades donde se pretenden establecer,  pues tales dependerán de las intenciones que guíen a la acción que produce sentido en su enfocar. Y con ello, es asimismo consciente de que muchos contenidos no son sino cristalizaciones de procedimientos y, a la inversa, muchos procedimientos no son sino generados y establecidos por cualidades intrínsecas a ciertos contenidos.

Por fin llega el momento de decir esto: procedimientos y contenidos son distinciones operativas que adquieren sentido articuladas dentro de los sistemas de decisiones que impulsan  las prácticas educativas que hayan sido consideradas adecuadas o necesarias.

Antes de seguir es necesario despachar un asunto: la distancia entre lo que los preámbulos, desarrollos y demás elementos legislativos destinados a regular  educación y lo que frecuentemente en las aulas efectivamente sucede, produce estupor.

Este de las controversias  legislativas a propósito de la educación es más bien un elemento más en la lucha por prevalecer ciertas convergencias de intereses que poco a poco van ocupando nuestro tejido socioecológico y vital que una verdadera confrontación animada por el deseo de esclarecimiento de los aspectos metodológicos que en estos momentos sería necesario impulsar en nuestros centros  educativos.

Testimonio alum 6

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Apartadas a un lado, pues, apelaciones a LOGSE, LOCE, LOE, LOMCE, es momento de hablar a partir de hechos, digamos, concretos.

1. Los científicos y pensadores que establecieron los contenidos que ahora estudiamos, no se dedicaron simplemente a aprenderse los conocimientos anteriormente establecidos, sino que movidos por su interés en ampliar el saber o resolver problemas, desarrollaron procedimientos y enfoques divergentes que los llevaron a nuevos descubrimientos.

2. Estos mismos científicos y pensadores fueron también profundos conocedores de los conocimientos ya establecidos y no dudaban en estudiarlos con la profundidad que fuera necesario, desarrollando un pensamiento convergente que les permitió enfocarlos con la visión de su época y las aportaciones de ellos mismos.

3. El contenido “función clorofílica”, pongamos por caso, adquiere sentido si nos sentimos partícipes de él , lo integramos dentro de todos los procesos ecológicos, y lo observamos en modelos vegetales reales y no  se adquiere un verdadero conocimiento de él sino se entienden las fórmulas químicas implicadas en tan vital proceso. Para lo que es necesario el conocimiento de la Química, por ejemplo.

  4. El sentido de las investigaciones que creamos necesario impulsar para la superación de los grandes problemas a los que nos enfrentamos, no se deduce ni del conocimiento de determinadas fórmulas químicas,  ni de operaciones matemáticas, ni de estructuras del pensamiento humano, pero sin tales conocimientos sería imposible encontrar un sentido con el que enfocar la realidad para intervenir en ella.

Y  a pesar de todo lo dicho, los hechos más graves del problema que la abundancia de ciertas escandalosas respuestas en unas oposiciones a maestros reveló, son:

1. La falta de interés ante el conocimiento del mundo circundante de quien tiene ante todo que contagiarlo, pues con los medios que hay a nuestro alcance, hay que estar bastante desinteresado por el conocimiento para responder de semejante forma, falta de interés y carencia de destrezas procedimentales para acceder al conocimiento, producto del mismo tipo de educación a la que precisamente se le achaca centrarse en los procedimientos y en la consideraración de los intereses de los estudiantes. Parece que finalmente, ni una cosa ni la otra.

 2. El salto a la palestra, una vez más, de políticos y analistas afines a unos u a otros, que ocupando sin ningún decoro los medios de comunicación, proponen soluciones que  van en la misma línea de siempre: convertir a los estudiantes en meros receptores  de  unas decisiones informadas en distinciones conceptuales y argumentaciones falaces y dirigidas  más bien a hacer prevalecer sus configuraciones socioeconómicas y partidistas.

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